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El diagnóstico osteopático es distinto del diagnóstico médico/clínico y del fisioterápico, y por ello, el tipo de lesiones (disfunciones) que detecta son completamente diferentes a las que se obtienen a través del otro diagnóstico. Esto hace que se pueda aplicar un tratamiento posterior específico para las disfunciones halladas, con una alta eficacia.

El diagnóstico médico/clínico debe preceder a cualquier otro diagnóstico. Es llevado a cabo por un médico y establece el tipo de lesión o enfermedad que padece el individuo.

El diagnóstico fisioterápico establece una serie de dolencias, limitaciones de funcionalidad y otros signos clínicos, más allá del diagnóstico clínico, que son la base del tratamiento fisioterápico. Se establecen puntos y estructuras dolorosas, limitaciones o perturbaciones de la movilidad, la fuerza, el equilibrio, la postura, etc. Sobre estos items, el fisioterapeuta planificará un tratamiento específico, aplicando una serie de medidas físicas (frío, calor, electroterapia, etc.), de técnicas y de ejercicios terapéuticos, encaminados a reestablecer la normalidad de las alteraciones percibidas durante el diagnóstico.

En el caso de la osteopatía, llevamos a cabo un estudio minucioso de la movilidad de las diferentes estructuras que componen el organismo. A través de una serie de test, determinamos cuales son aquellas que han perdido parcial o totalmente su capacidad normal de movimiento/deslizamiento (hipomovilidad) con las estructuras con las que se relaciona, para posteriormente, devolverles la movilidad normal a través de técnicas manuales específicas.

Desde el punto de vista osteopático, toda pérdida de movilidad de una estructura (hipomovilidad) va a requerir de otra estructura (cercana o a distancia) que compense la falta de movimiento de la primera (hipermovilidad), con el objetivo de que el organismo y el sujeto pueda seguir llevando a cabo su actividad cotidiana.

Las estructuras hipomóviles son la causa de las hipermovilidades. Las hipermovilidades son las que generan la clínica (dolor o alteración de la función), ya que son las que, por el exceso de movilidad, se vuelven inestables y se irritan. Para tratar la clínica que asienta sobre las hipermovilidades, hemos de tratar las hipomovilidades que las generaron.

Es por ello, que ni la medicina ni la fisioterapia pueden conseguir los mismos resultados, ya que sus diagnósticos se basan en otros conceptos de salud y funcionamiento orgánico, y sus tratamientos se dirigen a paliar aquello que han diagnosticado. ¡No se puede tratar aquello que se desconoce!