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El cuerpo es un reflejo de lo que ocurre a nivel mental y emocional y como tal, manifiesta a nivel físico todas aquellos traumas que ha vivido la persona y que no han sido liberados.

De esta manera estas afectaciones emocionales quedan atrapadas en un “quiste energético” en algún punto del cuerpo, en muchas ocasiones a nivel visceral, favoreciendo la aparición de diversas enfermedades o desequilibrios en la estructura ósea y muscular que desencadene dolores.

liberación somato-emocional

El Dr John E. Upledger fué el primero en transmitir el concepto de “quiste energético” como desarrollo de la Terapia Cráneo-Sacral. Se trata de una acumulación de energía de origen físico o emocional (estrés, excitación, represión…) que nuestro cuerpo no ha sido capaz de liberar.

La técnica se basa en la buena percepción inicial por parte del terapeuta para encontrar la localización del quiste energético y pasar a abordar su tratamiento con técnicas suaves. En este proceso, la fascia juega un papel importante, puesto que envuelve todas las estructuras del cuerpo y posibilita que las manifestaciones clínicas se puedan hacer extensibles al resto del cuerpo desde el quiste energético. Al mismo tiempo, esa fascia puede ayudarnos a localizar el punto principal de tensión en el que podremos encontrarnos con el quiste energético atrapado.

liberación somato-emocional

El objetivo de la liberación somato-emocional es hacer manifiesto el trauma atrapado y ofrecer una salida terapéutica. El terapeuta es un facilitador que ayuda al paciente a recordar y revivir el hecho traumático, acompañándolo durante todo el proceso.

A medida que se profundiza en el tratamiento de ese quiste, comienza la participación por parte del paciente en el diálogo que el terapeuta va dirigiendo.

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